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Por Diego Puente Corral
"Imagina un ángel que en vez de alas tenga ruedas".
En el primer seminario taller, aquel 14 de febrero de 2003, cuando se concibió la idea del primer Ciclopaseo Integrado, nadie imaginaba el surgimiento de un amor apasionado en la ciudad. Mejor dicho, un amor biciapasionado con la ciudad. Desde ese primer encuentro entre ciudadanos y autoridades con la idea (en ese entonces era solo idea) de miles de ciclas en las calles, esta relación armónica ha ido dejando sus frutos. Nos acercamos al tercer año de la vigencia plena de la bicicleta en la ciudad y con pretexto de fi nalizar este 2005 queremos reflexionar acerca de su acogida en el corazón de los quiteños.
Este año que termina ha sido muy revelador para la ciudad y sus habitantes. Cada vez, miles de ciudadanos de diversos lugares de la urbe, de distinta situación socioeconómica, de diferentes edades y sobre todo con diferentes costumbres de movilidad, han descubierto en la bicicleta un medio de transporte, de recreación o de deporte que se ha convertido en una de las actividades favoritas de los quiteños.
En 2005 varios miles de bicicletas estuvieron en las calles cada quince días; otras cientos desplazan diariamente a sus conductores a sus sitios de trabajo o estudio;otras decenas de ellas estuvieron en el cine y en los bares de la noche quiteña; otras doscientas, más atléticas, se tomaron las calles y escalinatas del centro histórico; otras quinientas recorrieron los más atractivos destinos turísticos de la provincia y el país, unas llegaron a la playa, otras inauguraron Ciclopaseos en otros sitios; incluso algunas bicicletas quiteñas han sido invitadas a otras ciudades latinoamericanas como Santiago, en Chile; Córdoba, en Argentina y Bogotá, en Colombia para mostrar cómo se ha logrado promocionar tanto y en tan poco tiempo este efi ciente medio de transporte en nuestra capital.
Es que desde que se hizo manifi esta esta pasión de la ciudad y sus ciudadanos por la bicicleta, otros valores e intereses están apareciendo gracias a su utilización masiva: interés por el aire limpio, por la ciudad integradora, por el prójimo, por el deporte, por el espacio público, por la ciudad. Tal vez Cupido, el ángel del amor y la pasión que seguramente estuvo presente en ese primer encuentro de bicis en el 2003, quisiera cambiar sus alas por un par de pedales, montarse sobre una bicicleta y regar un poco de ese amor por el que es famoso sobre algunos conductores malhumorados, que mucho lo necesitan. ¡Feliz 2006!
Edición No. 21 • Diciembre 2005
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