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Ya no está prohibido entrar con bicicletas |
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Por Diego Puente Corral
“En los bancos y casas de comercio de este mundo a nadie le importa un pito que alguien entre con un repollo bajo el brazo, o con un tucán, o soltando de la boca como un piolincito las canciones que me enseñó mi madre, o llevando de la mano un chimpancé con tricota a rayas. Pero apenas una persona entra con una bicicleta se produce un revuelo excesivo, y el vehículo es expulsado con violencia a la calle mientras su propietario recibe admoniciones vehementes de los empleados de la casa”.
Extracto del cuento “Vietato introdurre biciclette” de Julio Cortázar.
No podía expresar mejor Cortázar esa especie de repulsión que algunos administradores de bancos, edificios públicos, empresas, colegios o centros comerciales sienten ante la posible entrada de una bici a sus locales. Aunque la presencia de bicicletas en Quito es cada vez mayor gracias a la vigencia de los Ciclopaseos, aún existen muchos factores que atentan contra su uso. Uno de ellos sin duda es la falta de lugares seguros para parquearlas,lo cual limita a quien quiera salir en bici a realizar actividades diarias. Es realmente agresivo para el ciclista encontrarse incluso con lugares que tienen letreros que las prohíben.
Sin embargo, los cambios en la cultura ciudadana ya empiezan a darse para que el aparecimiento de la bicicleta en el espectro urbano empiece a cobrar vida. Es el caso del edificio de la ONU en Quito,en donde captamos esta fotografía durante la inauguración de su parqueadero de bicicletas. Este acto demuestra que este prestigioso organismo internacional se ha puesto la camiseta de la ciudad que lo ha acogido y da muestras de estar en sintonía con los nuevos procesos urbanos que se toman la ciudad. Un espacio para cinco bicicletas, en el lugar más visible del edificio, no escondido en un zaguán, con un cartel que invita, que toma posición, que predica, que enseña, que da ejemplo. ¡Qué bien por la ONU, qué bien por Quito!
Para que la bicicleta se difunda como medio de transporte alternativo es necesario generar condiciones adicionales como respeto, vías exclusivas, señalización, incentivos, facilidades. Asimismo es necesario que el aporte de personas e instituciones contribuya a dar relevancia a la imagen de la bici en la ciudad, esto significa dar la bienvenida al ciclista en vez de prohibirle la entrada. Aplaudimos esta buena acción que es una pieza más de ese rompecabezas que queremos armar al apostar a la construcción de una red de ciclovías. Estos pequeños aportes son fundamentales para llegar a la meta.
Edición No. 20 • Noviembre 2005
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