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"Ojos de pájaro para cuidar los árboles” |
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Por Ximena Ganchala Ríos
Hace un par de meses, el Colectivo Ciudadano Quito para todos nos hizo llegar una conmovedora carta de Margarita Laso dirigida a su padre, Alfonso Laso Bermeo, quien es miembro de la Comisión de Medio Ambiente del Concejo Metropolitano. Por medio de su padre, Margarita manifestaba a todos los miembros del Concejo su sensible preocupación ante la tala indiscriminada de los árboles en Quito, en la que abogaba por “la vida más allá de nosotros, sus pasajeros habitantes, o mejor dicho, de todos sus habitantes con vida, la de sus árboles, la de sus pájaros”.
El capital de las ciudades no es solo la riqueza económica, es también el patrimonio social, cultural y, por supuesto, el natural. Según Patricio Mena, de EcoCiencia, parte del capital natural de una ciudad está conformado por la vegetación ornamental (jardines, parques, plazas) y su fauna asociada dentro del casco urbano. El patrimonio ornamental de Quito relacionado con su vegetación es bastante pobre porque en muchos casos ha sucumbido ante edificios, enormes vallas de publicidad o cables eléctricos que parecen ser más importantes que la vida de nuestros árboles.
Casi no se puede creer, pero hace poco, un programa de televisión “por la comunidad” solicitaba la poda de árboles en la avenida Gaspar de Villarroel con el argumento de que estos tapaban la visibilidad del Ojo de Águila y el semáforo y además se enredaban con los cables de luz. Sin ningún criterio, los funcionarios de Parques y Jardines, atendiendo a su pedido, destrozaron los árboles de toda la avenida.
Entonces volvemos a las palabras de Margarita Laso: “Los árboles quiteños son como los que vivimos en Quito: muchos nacimos aquí, otros somos de otras partes, pero en este suelo tenemos la vida, aquí criamos a quienes nos llenan de cantos y aquí extendemos los brazos y damos nuestra sombra, aquí nos acercamos a la luz. Eso nos hace quiteños y quiteñas, el suelo que cavan nuestras raíces y el claro azul que nos regala su cielo”. Sí, los árboles también son parte del capital de esta ciudad, embellecen y le dan vida al paisaje urbano y por eso el Municipio debe idear mecanismos para su protección. No es cuestión de cortarlos para dar más visibilidad a vallas, semáforos, cámaras de seguridad o para seguir llenando de cemento la ciudad. No hay duda, nos plegamos a la propuesta de Margarita, la de crear una campaña de Ojos de Pájaro para cuidar los árboles quiteños.
Edición No. 17 agosto de 2005
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