Por Diego Puente Corral
Hace varias semanas recibimos dos pedidos que sugerían cambiar la ruta del Ciclopaseo, esta vía que un domingo cada quince días convoca a miles de quiteños. La primera venía del dueño de una gasolinera en el sur de la ciudad que ve disminuir la afl uencia de carros cuando el Ciclopaseo pasa por la calle de su negocio. A simple vista, este señor podría tener mucha razón para hacer este pedido, ya que el Ciclopaseo hace que baje su clientela y con ello su capacidad de venta.
Sin embargo, creemos importante explicar por qué nos oponemos a esta sugerencia. Si modifi camos la ruta, el Ciclopaseo dejaría de pasar por el tradicional parque de La Magdalena, ícono histórico y cultural del sur de la ciudad, referente identitario y famoso por el mercado, por los motes, por la iglesia, por sus casas, por su gente y sus niños y niñas.
Cabe recordar que uno de los aspectos por los que el Ciclopaseo cobra vigencia en Quito es justamente el acercamiento que produce entre los ciudadanos y sus espacios públicos, más aún si se trata de un sitio tan simbólico como este parque. El segundo caso, al norte, se origina en la administración de un edifi cio ubicado en la Av. Amazonas, frente al parque La Carolina. Constatamos que los domingos la mayorparte de ofi cinas de este edifi cio mantenía sus puertas cerradas, incluyendo el local de lavado en seco de la entrada. Sin embargo, y a pesar que el Ciclopaseo revitaliza la zona, la administración de este edificio propuso el cambio de la ruta a otra calle.
Queremos resaltar que las primeras reuniones que mantuvimos con la policía, EMSAT, organizaciones de la sociedad civil y administraciones zonales para defi nir la ruta del Ciclopaseo estaban llenas de desacuerdos sobre por dónde deberíamos pasar con las bicis. Así que luego de mucho deliberar se optó por la idea de visibilizar las bicicletas y no esconderlas como antes sucedía. Y visibilizar signifi ca justamente pasar con las bicis por aquellos puntos de afl uencia masiva, para dar a los más vulnerables la oportunidad de ser tomados en cuenta, de ser vistos. No podemos aceptar las sugerencias de cambiar la ruta del Ciclopaseo porque sería poner los intereses privados por encima de los colectivos. Por eso, para tomar una decisión así, primero habría que preguntar a los cerca de 35 000 ciudadanos que cada quince días asisten a esta actividad si están de acuerdo con que se desvíe la ruta. A ninguno de ellos les preguntó nada el dueño de la gasolinera o el administrador del edifi cio.
Edición No. 19 octubre de 2005
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