Varios años nos ha tomado aprender a los quiteños que la ciudad es para todos. Que el espacio público tiene una función social importantísima en la vida urbana y que la movilidad es mucho más que el desplazamiento de personas o cosas de un lado a otro. Ventajosamente, autoridades y ciudadanos, nos encontramos compartiendo criterios y posibles soluciones a los problemas generados por la motorización excesiva de los quiteños.
El uso masivo de bicicletas, en contraste con el uso masivo de automóviles, cambia radicalmente la calidad de vida de la ciudad. Ahorro de espacio público, ahorro de emisiones tóxicas al ambiente, ahorro en pasajes, ahorro de recursos públicos de la ciudad, mejoramiento de la salud, mejoramiento de las relaciones sociales, mejoramiento de los tiempos de desplazamiento.
Por eso el Municipio de Quito, Corpaire, y Biciacción, nos encontramos empeñados en continuar el proceso que permitirá que la bicicleta sea integrada en igualdad de condiciones al sistema de transporte público. El proyecto “Reducción de los gases de efecto invernadero a través del transporte en bicicleta en Quito” comprende la mejora de algunos aspectos del transporte público y la integración de bicicletas al sistema de movilidad de la ciudad (intermodalidad), lo que incluye la construcción de infraestructura, la generación de leyes de incentivo al uso de las ciclas, así como campañas de respeto y aceptación. Pero también se ha pensado en facilidades de parqueo para bicicletas en las estaciones del Metrobus Q, en edificios públicos y privados o autorización para transportar bicis en ciertos buses, troles y ecobuses.
Sin embargo, hay algo más que nos gustaría puntualizar. Si bien es importante contar con una red de Ciclovías que permita que las personas se movilicen en bicicleta por toda la ciudad, creemos que los ciclistas no debemos ser reducidos a este solo espacio para circular. La idea de una ciudad para todos difunde el concepto de la convivencia en armonía y con respeto entre todos los que habitamos y recorremos a diario estas calles. Por eso, pensamos que es necesario generar una conciencia y un compromiso ciudadanos para hacer que los ciclistas podamos circular junto con el transporte motorizado bajo condiciones de cortesía y tolerancia y sin el peligro de ser atropellados. Solo así se podrá hablar del efecto positivo, múltiple, incluyente y sinérgico del uso de la bici en la ciudad.
Edición No. 16 julio 2005