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Por Diego Puente Corral
Caminado por las calles de Quito y descubro que cientos de personas optan por utilizar una bicicleta como medio de transporte cotidiano. De igual forma, vehículos que transportan sobre sus espaldas, en portabicicletas o improvisadas ataduras otras muchas bicicletas, desde las caras de “downhill” hasta las más sencillas bicis urbanas y para niños.
Hace un par de meses, una revista especializada en negocios resaltaba las “destrezas” de sendos vendedores de bicicletas que se han posicionado en el mercado gracias a sus periplos “marketineros” y, obviamente, a la vigencia de los Ciclopaseos.
El uso de la bicicletaha generado múltiples beneficios y oportunidades. Se ha convertido en una alternativa real para la movilización de una parte de la población. La práctica del ciclismo en fines de semana es una actividad que día a día gana más adeptos. La venta de bicicletas, accesorios, paseos, bebidas, ropa o repuestos ha dejado de ser un negocio marginal y se posiciona como uno de los de mayor crecimiento en la ciudad en los últimos dos años. Incluso ahora la idea del Ciclopaseo empieza a extenderse a otras ciudades del país, como es el caso de Manta, Otavalo o Cuenca. Varias instituciones, empresas, colegios, grupos de amigos, barrios se han organizado para realizar sus propios Ciclopaseos.
Sin embargo, y a pesar de tan alentadores indicios del éxito de este proyecto, siguen existiendo graves problemas que los ciclistas urbanos tenemos que enfrentar con respecto a los desaforados conductores de autos, buses y taxis que, por falta de respeto, intolerancia y abuso pretenden hacer de las suyas en la ciudad. Los conflictos por el uso del espacio son cada vez más visibles en las estrechas calles quiteñas, lo que nos lleva a poner en evidencia la lentitud con que el Municipio está respondiendo a la creciente necesidad de crear una ciclovía permanente que atraviese la ciudad de sur a norte. Hay un hecho que no puedo dejar de mencionar. A propósito de la celebración de este segundo año de Ciclopaseos, hemos tomado contacto con varios empresarios de la bicicleta, de quienes nos hemos llevado algunos desalientos. Ciertos empresarios que se benefician de los Ciclopaseos han negado la colaboración para el proyecto que les está dando de comer. Algunos aparecen con grandes sonrisas en los periódicos anunciando el éxito de más de 6 000 bicicletas vendidas durante el 2004, pero no son capaces de “donar” cuatro de ellas para premiar a la familia más numerosa del Ciclopaseo.
Siento vergüenza e indignación al ver que burdos personajes de la política nacional regresan a burlarse de la memoria de la gente; pero algo muy parecido siento al hablar con egoístas empresarios que les gusta beneficiarse de las acciones colectivas y a la hora de retribuir a la gente se hacen de la vista gorda. Por suerte no todos son así, y hay empresarios y empresarias que han sabido reconocer y retribuir al Ciclopaseo como una actividad que les permite conquistar sus metas sin dejar de ser ciudadanos concientes. ¡Viva la Feria de la Bici!
Edición No. 13 - Abril 2005
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