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Por Juan Francisco Segovia.
 Para el escritor, el placer de subirse en la bicicleta de las palabras es aquel que acciona la mente, el que le permite desplazarse manteniéndose en la tierra, el que le hace ver la vida a otra velocidad. Es el disfrute de constatar que estás dentro de la vida, del mundo y arriba de una bicicleta. El poeta se vale de las palabras para hacer piñones de ellas; unos que nos impulsen a algún lado, por placer o por denuncia. Raúl Arias nos invita a pedalear para encontrarnos con la gente, con otros quienes también se suben a su propia bicicleta.
Cuando niño, en el barrio El Tejar, Raúl y sus amigos alquilaban bicicletas en la calle Mejía o en la Cotopaxi para recorrer el parque y los días. Entonces todo era más tranquilo; hoy, los espacios que había para su cicla y las de sus amigos han desaparecido. En el colegio, Raúl se cambió a la bicicleta de las palabras; al sueño de reflexionar sobre la existencia del ser humano. Ahora su bici le muestra una realidad distinta: una urbe que, a pesar de la contaminación, lucha por recuperar los espacios de la gente. “La bicicleta es una buena amiga que nos ayuda a rescatarnos en esta ciudad”.
Para este ciudadano que reparte palabras desde los pedales, la bici es una herramienta de lucha ideológica. En su poemario El poeta en bicicleta (1975) Raúl habla de la necesidad de echar la bicicleta de las palabras sobre los quietistas, los que no quieren que las cosas cambien. Para él, la lucha se ha transformado pero nunca termina y cree que debemos ver a las bicis como un medio de transporte de la cultura cotidiana.
Ah, poetas de mi tierra,
poetitas de mierda
con quienes aprendí a conocer
una nueva enfermedad:
la trinofobia.
Poetas de poetas,
esqueletos de oficina,
telefónicos versos,
dominicales y amarillos,
sálvense si pueden,
novios de la muerte,
vividores de la luna,
no se sorprendan
cuando guiando mi bicicleta
les caiga encima,
transeúntes de vías lácteas,
y lean el periódico amarillo
al otro día:
“Poeta Sutano,
recuperándose.
Le cayó encima
un ángel de cien metros”.
Del texto: El poeta en bicicleta (1975)
Entrevistado
Edición No. 31 - Octubre 2006
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