Por Diego Puente Corral
Cualquier día, cualquier hora, cualquier calle de Quito. Mire señor, dice el taxista mirándome por el retrovisor, ¡qué desperdicio de calle! Se refiere a la vía del trole vacía, que genera cierta angustia y hasta envidia mientras nosotros esperamos la interminable cola de autos semivacíos. En ese momento un trole repleto de pasajeros circula ágilmente por la vía exclusiva que se ha reservado para el transporte público masivo.
¿Cuánta gente va dentro del trole? Me pregunto y le pregunto al taxista. Siquiera unos 120, contesta. Entonces hago la siguiente comparación: el trole (foto) ocupa el mismo espacio que ocupan tres autos en fila, los cuales, en el mejor de los casos, llevan dos personas cada uno. ¡Seis personas en auto utilizan el mismo espacio que 120 personas en trole! Preguntemos al revés, ¿Cuántas calles necesitarían esas 120 personas si decidieran ir en 60 autos? Indudablemente no habría Quito que alcance.
Y, ¿qué tal un día sin carros en Quito? El objetivo sería revalorizar la importancia del transporte público masivo, invitar al descubrimiento de la ciudad a pie, fortalecer el uso del transporte alternativo (ya que la bici tiene tanta acogida) y vivir, al menos por un día al año, una ciudad sin smog y congestión. Entonces, habría Quito para rato.
Edición No. 12 - Marzo 2005
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