
¿Qué es una palabra de bus? ¿Es acaso ese módulo con paran todas las líneas de buses juntas? Pensamos que es más bien ese lugar con un letrerito que diferencia los nombres de las líneas que se detienen allí a recoger y dejar pasajeros. ¿De quién depende la existencia y el respeto a estos sitios de parada? ¿Por qué no cuentan todas las líneas de buses con estos lugares? Y si los tienen, ¿por qué no se los respeta? ¿Es el chofer quien debe dar el ejemplo o es el usuario quien debe tomar la iniciativa?
Aunque Jorge Yánez, gerente de la Empresa Translatinos y presidente de la Cámara del Transporte de Quito y Pichincha, reconoce que el servicio que prestan en la actualidad es muy deficiente, habla de la necesidad de una “culturización de los usuarios porque son ellos los que están acostumbrados a que el bus les deje en la puerta de su casa. Además, debería haber más paradas señalizadas porque solo un 5 % de la ciudad cuenta con este tipo servicio”. ¿Esto significaría que si las paradas se señalizaran como ellos lo piden, cerrarían las puertas de sus unidades y no las volverían a abrir sino hasta llegar al lugar justo en donde está el siguiente letrero de “parada”? No lo sabemos, porque aun en los casos en los que la parada está delante del bus, los choferes suben y bajan pasajeros fuera del sitio señalado.
El coronel Gonzalo Cabezas, comandante del Grupo de Tránsito de Pichincha, dice que la Ley de Tránsito establece claramente las frecuencias y paradas de buses y que se ha realizado una señalización por toda la ciudad.
“Los choferes de buses no respetan. Ellos se disputan los pasajeros, quieren subirlos aunque sea en media calle. Nosotros estamos citándoles constantemente debido a sus infracciones”.
Para el arquitecto Bolívar Muñoz, jefe de Operaciones de la Empresa Metropolitana de Servicios y Administración del Transporte (EMSAT) es cuestión de educación. “Se ponen paradas, se hace señalización y la gente no las usa ni las respeta”. Según Muñoz, estos problemas llegarán a tener solución mediante la conformación definitiva del sistema de red de transporte urbano que está implementando el Municipio de Quito y que incluye casi 1 200 módulos de paradas de buses.
Los Usuarios
Mario Ojeda, acupunturista de 46 años: “Es un problema compartido pero si los choferes llegaran hasta el punto exacto de la parada, tendríamos que acostumbrarnos”.
María Dávila, estudiante de 27 años: “Una cultura de educación depende de las autoridades, para que los buses no te hagan correr, subir al vuelo o para donde no deben”.
Waldemar Jiménez, 31 años, empleado de una ONG: “Hay sitios, como la avenida Mariscal Sucre, en donde no hay ni una sola parada y la gente tiene que tomar el bus donde pueda”.
Ciertamente el usuario hace parar el bus en donde quiere, pero es el chofer quien debe llegar hasta el sitio de la parada y solo allí abrir las puertas de su unidad, así estaría colaborando con educar al usuario. Y el Municipio por su parte podría reglamentar las paradas, de manera que no todas las líneas de todas las rutas paren en un mismo lugar, porque esto hace que se armen largas colas de buses esperando por recoger a sus pasajeros. Es importante que Quito llegue a tener un ambiente de transporte, en donde no tengamos que correr para subirnos al bus, ni pelearnos con el chofer cuando no se detiene donde a nosotros nos conviene. El bus tiene que parar en el sitio determinado por las autoridades, no antes ni después.