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Por Ximena Ganchala
El domingo 12 de noviembre estuvimos en la Plaza 24 de Mayo para presenciar la cuarta edición de La Clásica de Cantuña, un circuito ciclístico urbano que constituye la final del campeonato provincial de ciclismo de montaña de Pichincha. Auspiciantes, organizadores, participantes y vecinos del Centro Histórico quiteño estuvieron atentos e interesados en lo que ocurría en medio de la arquitectura colonial de nuestra capital.
Roxana Peña, de Bike Stop y representante de la Comisión de Ciclismo de Pichincha, nos explica que lo importante de realizar este circuito en la ciudad es que así es posible hacerlo más visible, mostrándolo al público urbano. También nos dice que la idea es convertir próximamente a La Clásica de Cantuña en parte de las copas mundiales de ciclismo urbano.
Ese día hubo más de 100 inscritos en la modalidad de cross country y alrededor de 70 para down hill. Desde la 09h00 algunos de los participantes en esta arriesgada modalidad estuvieron practicando sobre la fabulosa rampa colocada por los organizadores. Desde la calle García Moreno podíamos verlos descender a toda velocidad por las gradas de El Panecillo y luego volar por el aire con sus sofisticadas bicicletas, lo cual era sin duda el deleite del público presente.
En medio de toda esa multitud de gente fascinada por el prodigioso ‘vuelo’ de los ciclistas, encontramos a Carlos Tacuri, de Construbicis, yendo y viniendo a toda prisa para asistir a los participantes con sus Modotes de buen mecánico. Carlos también es downhillero y por eso sabe que esta modalidad no es fácil. “Aunque parezca que los participantes son muy arriesgados, uno siempre tiene temor, pero la adrenalina hace que te olvides de todo lo que hay alrededor. Cuando estás en el descenso eres solo tú y nadie más”. Y son precisamente los más jóvenes los que se lanzan a este peligroso pero fascinante modo de competir. Chicos entre 13 y 22 años son parte del equipo de Construbicis que, además de tener una tienda especializada para construir bicicletas, ahora cuenta con una escuela donde se enseñan las técnicas para dominar la cicla. Lo importante, dice Carlos, no es tener una bici de lujo, sino entrenar todos los días y tener muchas ganas.
La clásica, como ya muchos conocen a esta competencia extrema, se repetirá el próximo año en las calles quiteñas. Esperamos que con más participantes, más público y seguramente con una calificación mayor se la pueda convertir en miembro de las copas mundiales de ciclismo. ¡Salud y buen pedal!
Edición No. 32 - Noviembre 2005
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