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Por Diego Puente
P: ¿Cuál es el parque automotor más grande de Quito?
R: El parque automotor
Que actualmente los torneos de fútbol lleven nombres de autos (Copa Toyota, Nissan, etc.) no significa que los Toyota, Nissan Chevrolet, Mazda, Ford, etc. Tengan que invadir las canchas de este popular deporte mundial.
Día a día miramos cómo se sacrifica espacio público a favor de los vehículos. Día a día, tiempo y espacio son cedidos (o son arrebatados) en beneficio de las desmedidas necesidades de un medio de transporte (automóviles particulares) que produce contaminación, accidentes, congestión y deteriora la calidad de vida de las personas.
Los curas y pastores de las iglesias de barrio El Batán pretenden apropiarse de los espacios públicos, con el fin de hacer parqueaderos para sus feligreses. Ya intentaron hacer lo mismo con las veredas pero la oportuna acción de la Empresa Metropolitana de Servicio y Administración del Transporte (Emsat) no lo permitió. Ahora, quieren por la vía “legal” adueñarse del parque y de la cancha de fútbol que pertenece, sin duda alguna, a la comunidad.
En lugar de quitarle espacio a la ciudad, por que no incentivar entre los creyentes actitudes más cristianas como compartir los autos, por ejemplo. ¿Por qué no promover actitudes más sanas y ecológicas como ir en bicicletas, tomar buses o caminar? ¿Por qué no promover actitudes más respetuosas y devolver la acera a los peatones? Por qué no se ha pensado en eso? El problema es que lo conductores de automóviles se han acostumbrado a mantener a la gente corriendo. Se han acostumbrado a llegar con el carro hasta la misma puerta de sus destinos, prohibiéndose a sí mismos y al resto de habitantes el exquisito placer de disfrutar de la ciudad a pie.
Es hora de pensar en una ciudad que privilegie el uso humano de lo espacio, una ciudad que privilegie a peatones por sobre vehículos. La ciudad es para las personas, no para las máquinas.
Pese a que todavía no se define la situación en este sector de la ciudad, es común observar los fines de semana la ocupación de la cancha de fútbol por decenas de vehículos.
Hacemos un llamado al alcalde reelecto Paco Moncayo, al administrador de la zona norte, Gustavo Fierro, y a las autoridades competentes en este caso para que se medite sobre el peligro de este potencial atropello. Las consecuencias que puede acarrear este suceso son atentatorias porque el interés privado puede sobreponerse al interés colectivo. Por el contrario el no permitir esta situación, se sentaría un precedente favorable para recuperara espacio públicos que ya han sido o están siendo apropiados por intereses particulares.
¡Por un ciudad más humana y respetuosa!.
Edición No. 7 - Octubre de 2004
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