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El periodista polaco Ryszard Kapuscinski, refiriéndose a las luchas generacionales, decía: “Es necesario que entendamos que los jóvenes nos escucharán sólo con la condición de que nosotros los escuchemos a ellos y de que sean ellos los que nos inviten a hablar”. Lúcida reflexión de un hombre de 72 años, que ha dedicado más de media vida a escribir y reflexionar sobre la política y la cultura. Volviendo la mirada al Ecuador, es fácil constatar que la clase política se ha negado no sólo a escuchar a los jóvenes sino también a renovarse a sí misma, como lo demuestra la vigencia de los mismos nombres y rostros de hace 25 años en la conducción del país. Es a ellos, a quienes los jóvenes les piden cordialmente la jubilación. “La Ruptura de los 25” es un colectivo juvenil cuya intención es dotar de nuevos contenidos a la política. María Paula Romo, una de las promotoras, habla sobre este necesario proceso de ruptura.
- ¿Cómo hará esta generación, que nació con el retorno a la democracia, para provocar el viraje político que necesita el país?
Esa es una responsabilidad no sólo de los que nacimos en ese año, sino también de los que nacieron un poco antes y un poco después. Los 25 años son una cifra simbólica que representa a una nueva generación, una manera de marcar un hito. Para ello estamos trabajando con jóvenes vinculados a diversos procesos de participación política, a nivel nacional, provincial y universitario. Jóvenes que han adquirido capacidad de organización y de propuesta.
- ¿En qué se evidencia la falta de renovación?
Los actores políticos son los mismos de hace 25 años: Hurtado, Borja, Bucaram... No creo que esto sea resultado de la apatía de los jóvenes, sino de otros factores de poder, como el que los medios de comunicación no nos han permitido ver en este tiempo a otros actores y, más bien, han decidido a quienes debemos ver, es decir, a los mismos.
- Ustedes hablan de lograr una institucionalidad de la juventud, ¿qué significa eso?
Es una práctica sostenida de renovación que se va consolidando con el tiempo. No hay que confundir lo joven con la poca edad o con la improvisación. Si tienes 20 años y reproduces las mismas prácticas viciadas de la política, no estás siendo consecuente con la propuesta de renovación.
- La visibilidad de la juventud también se logra mediante la rendición de cuentas...
Sí, estoy de acuerdo, pero a veces los resultados no son visibles inmediatamente porque se trata de procesos a largo plazo. Mientras tanto, hay que lograr una visibilidad en los espacios donde se juega el destino de lo público. En nuestro país la política se juega mucho en los medios, y no podemos rehuir a trabajar en esos espacios
¿Por qué resulta tan difícil la consolidación de movimientos juveniles urbanos?
Entre otras cosas, porque nos han pintado otras necesidades. La cultura urbana impone como necesidades el microondas y el celular. Hay también un desprestigio terrible de lo político y de lo público, porque las decisiones se toman cada vez en esferas más alejadas, como que una decisión de una multinacional tiene para nosotros mayor efecto que una decisión del Congreso. Los jóvenes debemos recuperar el sentido de lo político y de lo público.
Edición No. 6 - Septiembre 2004
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