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Por Santiago Aguirre
Para Igel y Paola Zimmerman, como para muchos ciudadanos del mundo, viajar es el sueño y la razón de sus vidas. Esta pareja alemana estuvo en el Ecuador y nos dejó su testimonio vital.
“Un día nos dimos cuenta de que no todo puede reducirse a trabajar el año entero, sólo para recibir mucho dinero y ponernos enfermos de estrés. Ahora hemos decidido dejar todo y hacer lo que soñamos: arreglarnos con pocas cosas, ganar dinero sólo para la comida y para tener una vivienda, hacer trabajos útiles y recorrer nuestro mundo maravilloso”.
Hace tres años, con apenas tres días de casados, tomaron sus bicicletas salieron de su ciudad natal, en la región de Selva Negra, cerca de Suiza; atravesaron el Atlántico en un carguero que los llevó a EEUU y luego a Canadá; siguieron por México y Cuba; recorrieron toda América Central, y llegaron al Ecuador el 14 junio pasado.
Estuvieron en Quito justo para el ciclopaseo de ese mes y llamaron bastante la atención, no sólo por ser turistas extranjeros, sino por el peso de su equipaje, que sumado al de las bicicletas, llegaba a cerca de 60 kilos.
Para ellos, viajar en bicicleta es diferente y favorable, porque: “Como turistas, somos mejor vistos y recibidos, y la gente es más amable”, dice Paola. Cuentan que no han tenido mayores problemas en su viaje, aunque a su paso por Estados Unidos sintieron que los miraban como marcianos.
En su recorrido de más de 25.000 kilómetros -incluyendo, en el Ecuador: el Valle del Chota, Baños, Guamote Cuenca y Vilcabamba- se han topado con mucha gente que les ha brindando su hospitalidad. También han compartido con otros ciclistas, la mayoría europeos. Por estos días, seguramente habrán llegado al Perú, precisamente a la casa para ciclistas que hay en Trujillo
No tienen prisa, su destino no es fijo, pero piensan, después de terminar Sudamérica, llegar a Oceanía y Asia. Si quieres seguir sus pasos, o mejor dicho, sus pedaleos, puedes entrar a su página web (www.geocites.com/cabonga11), donde a manera de diario, cuentan sus vueltas y observaciones.
Como sugieren nuestros amigos -salvando claro está, las diferencias socio-económicas- la cuestión para conocer otros países es empezar, lanzarse, hacerlo sin tanto pensarlo y mejor aun tomar una bicicleta, que parece ser el pasaporte cultural idóneo.
Edición No. 6 - Septiembre 2004
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