En las fiestas de Quito existe desde hace ya algunas décadas, un juego que se convirtió en una especie de down hill urbano. Es la competencia de los coches de madera, que año tras año, desciende a toda velocidad desde las empinadas calles de los barrios de San Juan, El Tejar y América. Esta tradicional prueba es un ejemplo de que no se necesita un motor para ir a velocidades que alcanzan hasta 140 kilómetros por hora, obteniendo el asombroso tiempo de 1 minuto 36 segundos, para un recorrido de poco más de 1 km. Los coches de madera son motivo de orgullo para sus fabricantes y son parte de la identidad urbana de Quito.