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Quito, 21 de febrero del 2008
Economista
Alberto Acosta
Presidente de la Asamblea Constituyente
Presente
Asunto: Observaciones al Informe de Mayoría sobre la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad VialDe nuestras consideraciones:
Si bien el texto propuesto para la nueva Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Se-guridad Vial tiene varios aciertos como la descorporativización de los organismos de control, definiendo claramente el rol del Estado y el de los regulados, la ratificación del criterio de des-centralización hacia los municipios en el manejo del transporte urbano, la licencia con puntos y su sistemas de capacitación y de infracciones y sanciones, así como los procedimientos de administración de justicia en temas del tránsito, es importante notar también algunas deficien-cias que deben ser enmendadas antes de que este cuerpo legal entre en vigencia. Nos pre-ocupa de manera particular la ausencia de criterios de sustentabilidad en el tratamiento del tema.
En efecto, con decepción hemos constatado que en el Informe de Mayoría presentado por la Mesa No. 10 no se ha considerado ninguna de las observaciones que oportunamente hiciéra-mos llegar a usted y a los miembros de la referida Mesa sobre la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, los representantes de organizaciones ciudadanas que tra-bajamos en temas de mejoramiento de la calidad ambiental y de vida urbana, respeto y recuperación del espacio público, promoción del transporte alternativo no motorizado y mejoramiento del transporte colectivo.
Por ello, queremos llamar su atención sobre la razón de nuestros planteamientos con el interés de que el pleno de la Asamblea Constituyente recapacite sobre la trascendencia que tiene la incorporación de criterios de sustentabilidad ambiental en la nueva Ley:
1. Conforme lo señalan investigaciones y datos
generados local e internacionalmente, el sec-tor del transporte
terrestre constituye la principal fuente de emisión de gases y
partículas contaminantes al aire que respiramos en las ciudades y es el
consumidor mayoritario de la energía que produce o importa el Ecuador.
Las consecuencias que esto tiene para el ambiente local y global y, por
tanto, para la cali-dad de vida de los seres humanos han sido
ampliamente documentadas en la literatura científica internacional e
incluso en medios de difusión de todo tipo. Por eso, asombra que en el
Informe de la Mesa No. 10 no se haya dispuesto ninguna mención y peor
acción específica sobre este punto, a pesar de nuestra insistencia.
El argumento señalado en el numeral 2 de la carta de presentación del
Informe de Mayoría sobre que se analizó la posibilidad de denominar la
ley como de movilidad sustentable es absolutamente deleznable y
conceptualmente pobre, puesto que la movilidad sustentable no puede ser
considerada como un término “utilizado modernamente” sino como una
pro-puesta alternativa que basa su diferenciación en los siguientes
fundamentos:
El eje de la preocupación no es el movimiento de los vehículos
automotores, sino el acceso de las personas a los bienes y servicios
que requieren para satisfacer sus ne-cesidades de trabajo, educación,
resolución de trámites o esparcimiento. Por ello, el uso de vehículos
automotores es solamente una opción, no la totalidad del problema.
Los modos utilizados por la gente para resolver sus necesidades
de acceso no pue-den reducirse a una opción individual, generalmente
influenciada por patrones de con-sumo inducidos por quienes lucran del
negocio de la venta de autos y de combustibles, sino que corresponde al
Estado ampliar la oferta de posibilidades, considerando la seguridad de
todos los usuarios que comparten las vías, la eficiencia energética y
el impacto ambiental asociado a cada alternativa.
La movilidad de las personas y su libertad de acceso a los
diferentes modos para conseguirla, es ante todo un proceso social que
tiene profunda influencia en la calidad de vida de los habitantes de un
territorio, por lo que su gestión no puede dejarse en manos del
mercado, sino que demanda de una intervención del Estado y de la
sociedad civil para definir las alternativas más adecuadas, bajo un
criterio básico de equidad e inclusión social, que ponga por delante el
derecho de los individuos más vulnerables; en este caso, las personas
de escasos recursos económicos, así como también a aquellos con
necesidades especiales de movilidad como los niños, los adultos mayores
y los discapacitados.
2. A más de las deficiencias conceptuales señaladas, el texto de la
ley propuesto en el Infor-me de Mayoría no da cuenta de algunos
problemas básicos; por tanto, se está desaprove-chando una oportunidad
histórica para enfrentarlos adecuadamente. En particular, nos
re-ferimos a los siguientes:
La congestión vehicular es un vicio que corroe cada vez más la
vida en las ciudades grandes y medianas. La ley no plantea nada al
respecto y a lo más, intenta regular el caos, peor orientar alguna
forma de un manejo alternativo. Se trata de arreglar la ma-nifestación
superficial de lo que está evidentemente mal, pero no se plantea ningún
cambio significativo, como impulsar el transporte colectivo de
pasajeros o restringir la circulación de autos privados con baja
ocupación. La experiencia mundial muestra que hay otras alternativas
viables más allá que las señaladas y este texto no se da por enterado
al respecto.
El transporte no motorizado es una posibilidad cierta de mejorar
la oferta de modos de transporte, pero para que efectivamente cumpla
con este objetivo, debe estar cla-ramente identificado. No es
aceptable que se ponga en el mismo saco de “alternativo” a las
bicicletas y a las tricimotos o taximotos, cuando estos últimos son
vehículos altamente contaminantes, especialmente las motos de bajo
costo provenientes del Asia, que tienen una tecnología absolutamente
obsoleta. Las penosas experiencias de las grandes ciudades asiáticas
en cuanto a calidad del aire, ruido e inseguridad vial, deberían
alertar a los Asambleístas sobre lo que están tratando de incentivar.
Por otro lado, lo verdaderamente alternativo, como el tránsito peatonal
o la bicicleta debería ser promovido desde el Estado y no
desincentivado con un miope “tienen derecho a circular por donde no
estorben a los automóviles” (esto no es una cita textual del Informe de
Mayoría, es el sentimiento que provoca lo que se dice al respecto).
La seguridad vial no es tratada desde una perspectiva preventiva y
se concentra en sancionar a los causantes de accidentes o a reparar los
daños y a las víctimas. Hay dos causas para la alta accidentabilidad
en las que esta ley podría incidir y no lo hace. Lo primero son las
fallas mecánicas de los automotores, que en el caso de las unida-des de
transporte colectivo de pasajeros, los convierte prácticamente en armas
morta-les, como lamentablemente ya ha ocurrido en varias carreteras del
país. Frente a ello, el texto propuesto por la Mesa No. 10 no obliga a
que se realicen las revisiones vehiculares de manera seria y técnica,
como se lo hace en Quito, que ya lleva 5 años de experiencia y que por
esa misma razón ahora se suma la tercera ciudad del país, Cuenca. La
propuesta de la mesa no. 10 más bien insiste en un timorato
señalamiento al respecto, exactamente igual al de la ley vigente y que
no ha posibilitado su concreción en 12 años, por presiones de unos
cuantos malos miembros de la Policía Nacional y algunos transportistas
inescrupulosos, que han convertido a las revisiones vehiculares en un
corrupto negocio, lo cual es un secreto a voces.
El otro tema tiene que ver con el diseño y trazado de las vías
propiamente dichas y las velocidades de circulación, variables
decisivas a la hora de determinar las consecuen-cias de los
accidentes. Pensar que porque hay una señal que dice “velocidad máxima
30 kph” va a lograr que los autos circulen a esa velocidad es ingenuo y
todos quienes hacemos uso de las vías lo sabemos. Por ello, garantizar
velocidades racionales en zonas residenciales no puede ser dejado a la
voluntad de los conductores, sino que debe ser técnicamente inducido a
través de consideraciones de seguridad peatonal es-pecíficas en el
diseño de las vías, la asignación de sus espacios y la utilización de
herramientas y elementos técnicos apropiados. Sobre esto, el Informe de
Mayoría tam-poco dice nada.
Por lo expuesto, insistimos ante usted en los planteamientos de nuestra
carta fechada el 21 de enero del 2008 y presentados ante la Mesa No. 10
los días martes 22 y jueves 24 del mismo mes, por algunos de los abajo
firmantes y confiamos en que su sensibilidad sobre los temas aquí
manifestados contribuya a recuperar nuestra fe en el trabajo de la
Asamblea Constituyen-te. Resumidamente planteamos lo siguiente:
Que se defina como prioridad del Estado la promoción del
transporte colectivo de pasajeros y de los modos no motorizados, para
lo cual se dispondrán no solo de regulaciones específicas y
asignaciones económicas específicas, sino que se adicionalmente se
dispondrá de un Fondo Concursable para proyectos de este tipo.
Que se incorpore un capítulo en la ley referido al transporte no
motorizado, orientado a promover e incentivar su uso y no a condenarlo
y restringirlo.
Que se incorpore en el diseño de vías, disposiciones expresas que
garanticen una equidad en la asignación del espacio para los modos de
transporte, en función de la cantidad de personas que los usan,
garantizando prioritariamente la seguridad.
Que se establezca como plazo perentorio el año 2009 para que entre
en rigor la revisión técnica vehicular en todo el país, de acuerdo a
los procedimientos técnicos establecidos por el INEN.
Consideramos que el pleno de la Asamblea Constituyente debe superar la
limitada visión ex-presada por los miembros de la Mesa No. 10, que han
demostrado no entender lo que significa la sustentabilidad.
El país no puede dejar pasar esta oportunidad de contar con un
instrumento legal adecuado a una problemática tan compleja como la del
transporte y la movilidad, que considere la salud y el bienestar de los
ciudadanos, así como la calidad del ambiente como elementos centrales
de las decisiones.
Atentamente,
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Karina
Gallegos
171419546-6
Colectivo Ciudadano
Quito para Todos
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Juan
Pablo Rosales
100106000-1
Programa Radial
“A Patazo”
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Fernando
Ponce
170775192-9
Ciudadanos por la Democracia
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Alexandra Velasco
171307971-1
Fundación Biciacción
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Ramiro Morejón
170917005-2
Fundación Ecogestión
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Omar Arregui
171208805-1
Casa Metropolitana de las Juventudes
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Alexander Naranjo
171681524-4
Acción Ecológica
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Diego Hurtado
170689514-9
Asociación de Peatones de Quito
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Vladimir
González
170702980-5
Proyecto
Calidad del Aire
Fundación Natura
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Nelson Vásquez
100128997-2
Club Correcaminos
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Henry Pasquel
171435781-9
Casa del Joven de Carcelén Bajo
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Xavier Camacho
171240491-0
Club de Protectores de la Flora y la Fauna
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Roberto Pozo
Ecuador Sustentable
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Andrea Yépez
171537094-4
Biciacción - Ibarra
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Gabriela Durán
171263657-8
Viernes de Pedales
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Ronald Game
090384876-0
Club Ciclistas
Sin Fronteras
GUAYAS
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Santiago Lara
170886247-7
Asociación Ciclistas Chaquiñán
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Diego Puente
171088233-1
Fundación Ciclópolis
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Roxana Silva
091439688-2
ORGANIZACCIÓN - Movimiento
Ciudadano por la Democracia
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Rossana Peña
17073384-2
Comisión de Ciclismo de Montaña de Pichincha
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Iván Moncayo
170386425-4
Anima Naturalis
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Rodrigo Sánchez
171333135-1
bicicleteros.com
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Darío Carrión
170985499-4
www.ciclixtas.com
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Mario
Villegas
171256781-5
Biciecuador
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César Guaña
Ciclistas de Otavalo
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Xavier León
171356984-4
SERPAJ
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Juan Pablo Alarcón
070385983-5
CICLOPUCE
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Polo Paredes
170843572-0
Veeduría Ciudadana Nicole Paredes
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Luis Corral
170864554-2
Campaña
Amazonía por la Vida
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Ma. Fernanda
Restrepo
171041921-7
Representante
Caso Restrepo Arismendi
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Luis Monge
170821724-3
Ciclistas de Montaña del Guayas
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Luis
Parrales
130131134-4
Asociación Aventureros de Montaña de Manabí
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Santiago Aguirre
171524179-8
Andando en Bici Carajo
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Rubén Carvajal
171429215-6
Club Montaña
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Cinerman
Miranda
130569999-4
Asociación de Ciclismo de Manabí
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