|
El caso del Trébol que se quedó con tres hojas: Un problema que puede ser una suerte de oportunidades!
Por Alexandra Velasco
Vicepresidenta Fundación Biciacción
Quito es una ciudad asentada sobre quebradas, zonas sísmicas y suelos deleznables. Eso es un hecho que ni las más colosales avenidas, intercambiadores y estructuras de cemento pueden esconder. Por eso, el hundimiento y consecuente hueco acaecido ayer lunes 31 de marzo es una confirmación de lo frágil que es nuestra ciudad en este aspecto y de lo poco preparados que estamos ante las catástrofes naturales. Además de que el cambio climático nos está pasando factura es un hecho que no se lo puede negar. Las inundaciones en la Costa nos lo confirman. Y quizás acá en los Andes las lluvias no paren por un buen tiempo.
Las consecuencias de nuestro Trébol que se quedó sólo con tres hojas son previsibles: caos vehicular que continuará en los próximos ocho meses por el tiempo estimado de reparación y rediseño de esta parte que une al valle de los Chillos con Quito, mayor tiempo de desplazamiento de los quiteños para llegar al trabajo o a la casa, más gastos en readecuaciones de otras vías y campañas de difusión sobre vías alternas, re-estructuración de los patrones de desplazamiento de los quiteños, entre otros.
Sin embargo, los planificadores urbanos y las autoridades municipales
deberán tomar en cuenta para las medidas de contingencia en el tráfico
que Quito no da más con tantos carros en apenas 300 km de calles y
avenidas y no por tener una emergencia se debe buscar una cura que sea
peor que la enfermedad. No podemos permitir la circulación de los
carros en las vías exclusivas del Trolebús o de la Ecovía: revertir
esto en la conducta ciudadana cuando ya esté habilitado de nuevo el
Trébol (doce meses dicen los entendidos) será más costoso porque
ruditos mismo somos, habrá más gastos de reparación de estas vías por
el paso y la vibración de los automóviles y más molestias para los
pasajeros que ahora ya tienen su dosis de estrés, empujones y atrasos
justamente porque en algunas vías ya existe invasión de vehículos
privados.
Por eso, ahora es cuando debemos ver este problema como una suerte de
oportunidades y aprovechar para tomar medidas que podrían ser útiles,
económicas, sostenibles y social y ambientalmente beneficiosas a largo
plazo para todo Quito:
- Aplicar la restricción vehicular por zonas, es decir, limitar el
acceso de vehículos privados al Centro Histórico, a la Marín y a la
Mariscal, por ejemplo. En este sentido apoyamos la recomendación del
Alcalde Paco Moncayo (El Comercio, pág. 15) a la ciudadanía quiteña de
abstenerse de entrar al centro histórico en autos particulares.
- Priorizar y fortalecer la circulación de transporte colectivo y
masivo en Quito ampliando frecuenecias y número de buses en los
carriles exclusivos del Trole, Metrobús Q y covía. Hasta se podría
permitir el acceso de buses convencionales a estos sistemas. De ninguna
manera, apoyamos la apertura de estos carriles a los vehículos
particulares. No es lo mismo esperar sentado en la comodidad del auto a
estar parado en un trolebús. Así que, Señor Alcalde, favorezca al 80%
de quiteños que nos movilizamos a pie y en bus y unos pocos en bici.
- Permitir que hayan zonas de parqueo aledañas a las estaciones de
transferencia de buses gratuitas para los vehículos privados de manera
que los conductores se puedan desplazar en bus.
- Fomentar el uso de la bicicleta, permitiendo el parqueo de este
medio en las estaciones de transferencia de transporte masivo. Y por si
las lluvias de abril nos sorprenden, llevemos un poncho de aguas y unos
guantes. No es tan caro ni tan difícil. Además mejoramos nuestro estado
físico y estoy segura que vamos a llegar más pronto a nuestro destino.
- Compartir el auto, sobretodo, para los moradores de ambos valles que son los más afectados por el trébol de tres hojas.
Hagamos del hueco del trébol una suerte de oportunidades y pensemos en
Quito a largo plazo, hoy es cuando debemos sumar voluntades y pensar en
el bienestar y movilidad de la mayoría de ciudadanos a pie, en bus o en
bici.
Quito, 1ero de abril de 2008
|