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Seguridad antetodo!
Por Alexandra Velasco**
Hoy, el tema de la seguridad de las personas está más álgido que nunca
considerando los últimos lamentables sucesos ocurridos como el
deslizamiento del Trébol o el incendio de la discoteca Factory. Ambos
hechos reprobables, que visualizan una falta de planificación, orden y
ética en diferentes instancias y que, además cobraron las vidas de
gente inocente en busca de espacios de expresión.
Hace más de 5 años la bicicleta irrumpió en nuestra cotidianidad con
más fuerza que nunca. Los ciclopaseos de Quito, las carreras de
aventura, la necesidad creciente de las personas de hacer deporte,
reducir el estrés y cuidar su salud podrían explicar, entre otras
cosas, este grato fenómeno...
Sólo en el ámbito deportivo el año pasado se contabilizaron más de 20
carreras de ciclismo de montaña o de ruta. En equipo o individualmente,
han puesto a grandes y chicos a entrenar, competir, trabajar en equipo
o simplemente adquirir implementos asociados a este deporte para
debutar en estos espacios y disfrutar el Ecuador.
El goce de los espacios públicos en un ambiente de seguridad, respeto y
libertad, es algo que debe primar por encima de los intereses
corporativos o de lucro de los organizadores de cualquier evento
cultural o deportivo.
Hay que reconocer que ahora el deporte se ha convertido en un gran
negocio, lo cual en sí mismo no está mal, pues representa un sector
productivo del país en crecimiento; pero las condiciones para asegurar
la vida y la salud de los deportistas, debe estar primero en cualquier
evento deportivo que se realice, sea dentro o fuera de la ciudad.
Un descuido por parte de una organización o empresa, recae en la
generalidad, provoca miedos, recelos e impide que esta actividad que
trae tanto beneficio a sus participantes, pueda crecer, consolidarse y
alcanzar niveles de aceptación local, nacional o internacional.
Llamamos a la reflexión de los deportistas que intervienen en carreras
que impliquen riesgos de accidentes, en exigir una cobertura efectiva y
de calidad en primeros auxilios y a sus organizadores, a denunciar
casos donde no se cumplan con estas medidas y a ser responsables por
sus vidas, usando equipos adecuados y manteniéndolos en estado óptimo
previo a una competencia.
El evitar que una tragedia de niveles mayores requiere un trabajo
conjunto por parte de deportistas, organizadores, auspiciantes y
autoridades locales, no esperemos a que sucedan hechos de magnitud para
tomar medidas correctivas… Respetemos la vida, respetemos al ciclista!
** Los editoriales presentados en este espacios son de completa responsabilidad de sus autores y no siempre reflejan la postura oficial de la Fundación.
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