|
Por Alexandra Velasco
Biciacción
Las escenas del aeropuerto inundado y las personas descalzas caminando entre el agua y otras subidas sobre escritorios y taburete me remiten a algún programa de cámara escondida, pero más allá de lo inusual que podría verse como cómico, está lo real. Y la realidad es innegable, es certera, y allí estamos, sin poder controlar la situación, dejando que nos ponga a correr y en este caso a nadar, ante eventos inesperados, producto de nuestra propia apatía, falta de acción, quemeimportimo, indolencia. Nuestro planeta se está cansando y nuestro modelo de desarrollo sigue vertiginoso y voraz devorando cuanto recurso encuentre a su paso: agua, energía, bosques, suelos…todo lo que se mueve y vive en la Tierra y todo lo que parece inerte, sin vida, también...
Y es que la sociedad del consumo no aprende de los errores
ni los enmienda, los tapa o los parcha con “Mecanismos de Desarrollo
Limpio” o con sistemas de mercado o con tibios planes de remediación y
control ambiental. Como dice Eduardo Galeano, “es verde lo que se pinta
de verde” y las grandes ciudades del sur del mundo, extasiadas por la
religión del consumo, agotan sus campos, contaminan sus aguas y
desertifican sus bosques.
Para Biciacción la bicicleta y
la conciencia ambiental van de la mano. Es un acto de fe. El Distrito
Metropolitano de Quito envía a la atmósfera 2´500.000 toneladas de CO2
al año según el inventario de emisiones del 2003. Cada quiteño que se
transporta en bus aporta con menos de una tonelada métrica al año de
CO2, pero los y las que se movilizan en automóvil aportan con 3
toneladas anuales de CO2. Y aunque esto signifique en términos de
emisiones globales un porcentaje mínimo, los efectos del cambio
climático no discriminan fronteras ni emisores. Todos los habitantes
del planeta sufrimos sus impactos, pero más los países del sur del
mundo porque no estamos preparados para afrontar catástrofes de
magnitudes mayores.
Y estos eventos aparentemente, sin
conexión con el cambio climático suceden a menos de un mes de celebrar
el Día Mundial del Ambiente, que es el 5 de Junio. Y podemos optar por
repetir la historia de años pasados en la que este día pasaba
desapercibido para la mayoría de quiteños ó por primera vez hacer un
acto individual de revisión de nuestros hábitos de movilidad y consumo
y sumarnos a la causa de festejar a la Tierra un día y dedicar el resto
de días a salvarla.
Por ello, proponemos a la ciudadanía
a sumarse a los eventos que se van a realizar en honor al planeta.
Estamos organizando el Bicitón y un gran concierto en la Plaza de Santo
Domingo ese mismo día. El primero es una gymkhana urbana que pretende
generar conciencia ambiental urbana en la ciudadanía quiteña sobre
nuestra responsabilidad ambiental con nuestra única morada, la Tierra,
a través del espacio público como un sitio de confluencia del juego y
la identidad urbana y la bicicleta como un medio de transporte
ecológicamente amable y socialmente justo.
El objetivo es
pasar por algunos puntos de control en la ciudad a pie, en bicicleta y
en bus respondiendo un formulario de preguntas relacionadas con
temáticas ambientales del país y mundiales. Habrá una categoría
intercolegial y abierta y los equipos son mixtos de 5 a 10
participantes. Por lo menos, 5 de los 10 participantes deberán
participar en bicicleta y casco. Todos los participantes deberán
bajarse de la web de Biciacción: www.biciaccion.org el cuestionario
“Salva al planeta, anda en bicicleta”, el cual será la base para las
preguntas que los jueces de control harán en cada punto.
Al final del Bicitón habrá un concierto por el Día Mundial del Ambiente en la Plaza de Santo Domingo.
Esperamos que esta propuesta sea parte un grano de arena para despertar
una verdadera conciencia ambiental que sea puesta en práctica
cotidianamente. La Tierra está en peligro. Dediquemos un día a
festejarla y los demás a salvarla.
|