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Autos y mujeres: objetos de deseo |
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Por Judith Pérez
La mujer ha sido, desde el nacimiento de la publicidad y de los medios masi¬vos de comunicación, sujeto de consumo y objeto de deseo. A través de la sobre¬valoración de sus atributos físicos se han creado marcados estereotipos de belleza que influyen en el comportamiento gene¬ral y en la valoración social femenina.Este uso y abuso del cuerpo femenino en la publicidad es algo habitual. Nuestro cuerpo y, sobre todo, aquellos creados y construidos gracias a la cirugía esté¬tica ahora son utilizados para satisfacer la demanda de millonarias campañas de compañías de licores, cigarrillos, autos, entre otros. Pero a pesar de que este tipo de publicidad se ha transformado en una costumbre, no dejan de sorprendernos y a veces hasta indignarnos las ocurrencias de los creativos de la publicidad, en las que se involucra de lleno el cuerpo femenino. Ahora resulta que no solo las calles de Quito han sido tomadas por los autos, sino que el cuerpo femenino parece ser el referente de compra y venta de pro¬ductos para los autos. Las “chicas tuning” se ofertaban hace poco en una publicidad de una feria de autos. Estas chicas son despampanantes modelos que acompañan en ferias de ventas o exhibición al movi¬miento automovilístico de tuning, confor¬mado por aficionados al consumo, quienes gastan grandes cantidades de dinero equi¬pando sus autos con las últimas novedades del mundo en cuatro ruedas. Objetos de deseo que promocionan el consumo son estas decenas de modelos que se convierten en una especie de de¬coración de estos sofisticados autos. Sus cuerpos se promocionan entre llantas, motores, volantes y potentes equipos de audio. Podríamos jugar con muchas me¬táforas al respecto, pero principalmente hay que resaltar el hecho de que el auto no solo es un medio de transporte que algunas veces puede ser necesario en la ciudad, sino que además es fundamental contar con una serie de artilugios y me¬canismos para mostrar lo potente, veloz y seductor que puede ser. Tanto así que al equiparlo de tal modo hasta podría servir para conseguir a las hermosas “chicas tu¬ning” que los promocionan. En las calles existe también una población de “chicos tuning”, aquellos que tras un volante compiten, manejan aun habien¬do bebido, ocasionan contaminación am¬biental y auditiva, lo cual no constituye en modo alguno preocupación de quienes montan estas increíbles campañas de pu¬blicidad para promocionar más autos a costa del cuerpo de las mujeres.
Edición No. 26 • Mayo 2006
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