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Por David Almeida
En una era en que la globalización y la modernización avanzan a pasos acelerados, tan veloces que ni nos damos cuenta, se construyen cosas de la noche a la mañana y otras desaparecen de igual forma. En el CCI existían 275 parqueaderos para los autos, 3 para personas con discapacidad y 5 para bicicletas. Aun cuando estos espacios para bicis no estaban en buenas condiciones, eran muy útiles para quienes nos movilizamos en este vehículo, así como también lo era el viejo árbol que luchaba por vivir y que daba sombra a los caballitos de acero. Vino la remodelación y con ello se aumentaron dos pisos subterráneos que albergan cerca de 460 vehículos, incluidos 7 para personas con discapacidad, lo cual –entre los parqueaderos anteriores y los actualmente construidos- haría un total de 740 aproximadamente. Entonces no podemos evitar preguntarnos ¿y los estacionamientos para bicicletas? Pues, lamentablemente tanto los parqueaderos como el árbol desaparecieron, el espacio que tenían las personas para dejar sus bicicletas, mientras iban de compras a las diferentes tiendas y locales de entretenimiento o para hacer trámites, dejaron de existir, es por eso que podemos ver en la foto al mejor invento del mundo atado a postes de alumbrado. Con este antecedente de cambio para mejorar el servicio a clientes, preguntamos a los directivos de este importante centro comercial, ¿podrán ustedes ceder su espacio para las ciclas? Solo sería cuestión de construir un pequeño lugar para no más de diez bicicletas que seguramente hasta le podría dar al CCI una categoría de edificio accesible y amable con otro tipo de transportes. Pensar en las minorías de 35 000 personas que cada 15 días disfrutan en familia, entre amigos o solos del Ciclopaseo, es pensar en miles de clientes potenciales que pueden sentirse cómodos en un centro comercial si les da las garantías necesarias.
Edición No. 23 • Febrero 2006
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