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Paso Cebra • Abril 2006 |
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Una bicicleta entre La Habana y Quito Un aula, un pizarrón, un profesor: “La manera más rápida de llegar entre dos puntos es una línea recta”. Un parque, un niño, una bicicleta: “La forma más rápida de llegar entre dos puntos es la bicicleta”. Una ciudad, una isla, Cuba, La Habana: La bicicleta pan de cada día. Quito, Ciclopaseo, una ruta con varios sentidos, tres años de vida: ¡Alegría, llegué a casa!
Felicitaciones a la gente de Biciacción, por el trabajo realizado. Seamos cada día más reales con la manera y la forma, con el pan de cada día, con la alegría y la bicicleta.
Pablo Ortiz
La ciclas y sus alas:
No recuerdo cómo empecé a andar en bici, lo que sí recuerdo es la sensación de equilibrio, ese cosquilleo en mi estómago que hasta hoy es indescriptible y seguramente solo comparable a tener alas. Con el paso del tiempo, me vi utilizando la bici para todo. Una de las cosas que más me gusta de andar en bici es eso de transportarme por mí mismo, ser autosuficiente. Mis alas no están en mi espalda, sino en mis pedales y eso es suficiente, mi único límite soy yo mismo. Cada Ciclopaseo subo a mis alas y ruedo por una ciudad más circulable para todos. Miro a los padres, admirados de poder recorrerla de norte a sur en pocos minutos, fijándose en los balcones del Centro de Quito que fueron cegados por sus autos. Pero más que nada, veo a los niños y jóvenes que en sus bicis descubren la otra ciudad, esa que se ha transformado en un espacio amigable y seguro, donde podemos andar sobre alas.
Mauricio Ochoa
A mis amigos de Biciacción:
Recuerdo muy claro que hace tres años, al recorrer las calles de Quito en la noche, pegando afiches del primer Ciclopaseo, nos preguntábamos: ¿qué ira a pasar mañana? ¿Cuánta gente saldrá en cicla? Los nervios y la intriga nos mataban. También recuerdo que esa noche no pude dormir, no podía dejar de pensar en lo que iba a pasar. La imagen de cientos y cientos de bicis seguía en mi cabeza, era como un gran sueño que pronto se iba a cumplir. Y, finalmente, el gran día llegó, más de 5 000 personas acudieron a la primera convocatoria, fue un gran logro para nosotros, como un día glorioso donde pudimos ver que no éramos solo unos tres o cuatro “pelagatos”, sino una gran masa de personas que cree que se puede construir un Quito diferente, donde se respete el espacio público y a las personas que lo usan. Luego de tres años, me doy cuenta que los cambios sí se pueden dar y los sueños sí se pueden cumplir.
Fernando “Fercho” Silva
A los chicos de Biciacción:
Si bien todavía no contamos con ciclovías permanentes para aprovechar la bicicleta como transporte, ahora ya existe la posibilidad de encontrar espacios seguros como el Ciclopaseo que recorre quincenalmente Quito. También hay ciclovías señalizadas en algunos parques, parqueaderos en ciertos edificios, mayor número de locales de comercialización, alquiler y talleres de reparación, cicletadas urbanas y paseos fuera de la ciudad. Asimismo se puede apreciar con mayor frecuencia ciclousuarios que se transportan de un lugar a otro, incluso la policía, empresas de publicidad, correos y vendedores usan bicicleta todos los días. Andar sobre pedales no requiere permiso previo, licencia, mayoría de edad, combustible o gran capital. Nos permite transportarnos con libertad, dejar de formar parte del mundo “automatizado” y mejorar la calidad de vida. Así que a transportarnos en bicicleta.
María Rosa Yumba
Edición No. 25 • Abril 2006
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