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ArTeMueve: arte y espacio púbico Imprimir E-Mail
La nueva propuesta de Biciacción que se extiende por la ciudad

Por Juan Francisco Segovia y Ximena Ganchala

Episodio de la comparsa “Hay quien desea colocar arte ‘allí’ y ‘aquí’. Otros pretenden construir, hacer el ‘aquí’ y el ‘allí’. Lo primero se llama ‘arte en espacio público’. A lo segundo se llama arte público”, Fiah Armjani. ¿Cuál es la primera imagen que llega a la mente de una persona al pensar en una ciudad? Tal vez para algunos sea el dibujo de un gigantesco montículo de cemento frío y pálido, una red de asfalto de azufre negro, el frenético e interminable transitar de miles de automóviles y, en la mitad, millones de personas haciendo la ciudad desde sus prácticas cotidianas, inmersas en la lógica única del mercado, la tiranía del automóvil, la propiedad privada y hasta de la inseguridad.
Dice Jordi Borja, prestigioso urbanista catalán, que la ciudad es un enorme escenario de representación y de expresión colectiva de la sociedad. En la ciudad imaginamos la vida y vamos configurando nuestro comportamiento y nuestras relaciones con los demás. Es un escenario de vivencias, donde miles de personajes y situaciones se entrecruzan, se acercan o se alejan. La ciudad es el espacio público, es el lugar de la identidad, de la interacción y de la historia. ¿Sería acaso muy descabellado pensar que, en medio de ese escenario, un caminante pase a ser parte de un circo, acompañado de una serie de personajes extravagantes que lo lleven avolar por mundos diferentes? ¿Sería absurdo imaginar que un niño a bordo de una bicicleta se halle de repente dentro de una burbuja, una bandada de aves coloridas y bulliciosas, un ejército de mineros tocando peculiares tonadas en medio de lo que unas horas antes fuera una calle ruidosa? La ciudad no es solo el lugar de la política, la economía, el trabajo, la congestión y la prisa. Nuestras ciudades también son un espacio para los juegos, la imaginación y el arte.
El valor diferenciado que se dé a los espacios públicos en las ciudades puede llegar a transformarla y a pensar en la construcción de un lugar que no sirva solo para correr, trabajar o movilizarnos, sino también para detenerse, pensar y disfrutar. El nuevo proyecto de Biciacción denominado “ArTeMueve, arte en el espacio público” pretende llevar al megadiverso público del Ciclopaseo la posibilidad de plasmar, en un mundo representado por las artes, una ciudad distinta en donde la gente, sus ideas, sensaciones y sentidos se encuentren en un espacio común. La intención del proyecto es visibilizar ese espacio público en el que parece que caemos en cuenta a diario. Así, la música, la actuación, la danza, las artes plásticas, el cine, la poesía buscan con ArTeMueve formar parte de un mismo ejercicio de expresión, de diálogo, de propuesta, de construcción pública, de interacción ciudadana en el espacio urbano. Todos estos aspectos son nuestra materia prima para la construcción de instalaciones, cantos o ritos, pero también de una ciudad nueva que dé paso a las otras formas de expresión que no tienen que ver solamente con la velocidad de la modernidad.


Las primeras campanadas y las próximas funciones

En abril de 2006 inició la idea de llevar una programación artística sostenida al espacio más lúdico que tiene actualmente nuestra ciudad: el Ciclopaseo de Quito. Y es que en los casi 30 km lineales que tiene este inmenso escenario se dan cita, quincenalmente, entre 20 y 30 mil personas de toda condición: padres “canguros” que cuelgan a su pequeño hijo de su pecho, abuelos al mando de un pelotón de inquietos e incontrolables nietos, matrimonios que escapan de sus hijos y sus cuentas para dar un paseo de enamorados, jóvenes, niños, ancianos, negros, medio blanquitos, rubios, morenos, en “súper bicis” importadas o en triciclos reciclados; todos recorren pedal tras pedal la gran metrópoli que cotidianamente prohíbe su encuentro.
Tambores y tubos de bicicleta, pasos de baile y semáforos, sombreros locos y pasos cebra, bebés, perros y gatos son algunos de los recursos que los artistas incluyen en la puesta en escena de una obra concebida para el espacio y tiempo del Ciclopaseo de Quito. El proyecto apenas arranca y, como toda empresa novel, partió en busca de padrinos, coincidencias, amigos, llamadas inesperadas, voluntariosos y voluntariosas para asegurar así su permanencia. A pesar de las dificultades (siempre se la encuentra en los caminos nuevos que se recorren), la idea es ofrecer muestras artísticas de distinto tipo, cuya finalidad primordial sea continuar con la premisa de recuperar la ciudad para la gente, recreando y resignificando esto que es de todos: el espacio público.


La Bienal de Arquitectura 2006: navegar en la ciudad

Con el fin de crear una conciencia y valoración del espacio público, la Bienal de Arquitectura de 2006 tendrá como uno de sus componentes centrales al arte en el escenario público. Según Ana María Durán, directora ejecutiva del evento, el arte ha estado constantemente presente en el área pública, pues las sociedades han tenido siempre la necesidad de adornar sus calles o plazas.
Sin embargo, identifica dos movimientos contemporáneos impulsores del arte en el espacio colectivo como una especie de activismo artístico que criticó el contexto cultural y social de una época. El primero es el famoso muralismo mexicano que, con una concepción socialista del arte, buscaba que éste fuera accesible para todo el mundo. Por otro lado, está el llamado la “Internacional Situacionista”, un movimiento cultural que se gestó en Francia y buscó la acción directa en espacios públicos y la relación con la gente, más que la creación de objetos contemplativos de museo. Desde allí, según Ana María, el arte se dinamiza, se vuelve evento, instalación, interacción con la ciudad.
El arte, sin duda, genera un discurso en un espacio evidentemente político: el lugar de lo público. Esto simpatiza con la visión de Fernando Gómez Aguilera, de la Fundación César Manrique de España, para quien la implicación social del arte público es ineludible. Según Gómez, el arte es capaz de modificar el medio, recoger sus ecos y dialogar con él, siendo el público uno de los componentes centrales. Gómez cree que las propuestas de esta nueva tendencia del arte buscan congregar, poner en contacto a gente, proponer soluciones a los problemas de la vida cotidiana, devolverle al individuo su condición de ciudadano y convertir al arte en una experiencia colectiva.

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