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Mujeres, espacio público y bicicletas |
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Las bicis desde la perspectiva de dos ciclistas quiteñas
Por Judith Pérez y Ximena Ganchala
¿Cómo es el habitar de las mujeres en el espacio público urbano? Este espacio es el lugar en donde las personas de una comunidad se encuentran, se mezclan, se relacionan; es el sitio de reunión, de discusión, de deliberación. Las actividades que se desarrollan en el espacio público son las que suponen reconocimiento. Pero además, se trata del lugar en donde encuentra terreno la diversidad. Si la ciudad es diversa, los modos de habitarla también lo son, lo cual significa que la vives distinto desde un barrio del sur o desde uno del norte, desde un automóvil un bus, o una bicicleta y también desde lo femenino o lo masculino. Sin duda, una de las reivindicaciones del espacio público más interesantes es la que tiene que ver con nosotras, las mujeres. Constantemente identificadas con el espacio privado o doméstico (el de la casa-hogar), siempre nos hemos asomado al escenario de la esfera pública para vivirlo como propio y desde allí ocupar la vida e imaginar la ciudad. Desde la militancia política, hasta el simple hecho de sentarse a tejer en la banca de un parque o pedalear el Ciclopaseo de Quito, el habitar femenino urbano va encontrando otros modos de expresión que seguramente lo acercan a la tantas veces aludida y reclamada equidad de género. Aquí presentamos dos pequeños perfiles de dos mujeres diferentes que han encontrado en la bicicleta un modo de ocupar este espacio diverso que es la ciudad y que es público.
Entre los libros y las bicicletas En una oficina abarrotada de libros, Doris Arroba, directora de Editorial Santillana, compartió con nosotros su amistad con la bicicleta, la misma que inició cuando era niña y atravesaba junto a sus amigos los tradicionales rincones de Quito. Sin embargo, las circunstancias la alejaron de su cicla y hace un año se reencontró con ella cuando, al recorrer la ruta del Ciclopaseo, redescubrió la mágica sensación de cruzar la ciudad acompañada de otros miles de ciclistas. Hace poco, junto al equipo de Biciacción, pedaleó la Ruta del Sol junto a otros 65 amantes a la bicicleta. Doris afirma que “lo mejor del Ecopaseo fue la sensación de ser parte de un equipo y recuperar por medio de esta experiencia algunos recuerdos infantiles, cosas tan simples como tener la confianza de que, si te caes, habrá una mano que te ayude a levantarte”. Ella está convencida de que las ciclas son un medio de educación que permiten conocer otros lugares y ofrecen grandes ventajas de movilización.
Competencia, lugar de reconocimiento Diana Margraff es una de las mayores exponentes del ciclismo de competencia y de montaña a escala nacional e internacional. Ella comprendió a los 4 años que quería vivir en el mundo del ciclismo, entre el Down Hill y el 4X. Gracias a su entrega, ha ganado varios campeonatos panamericanos, bolivarianos; ha obtenido en repetidas ocasiones la presea dorada en el Campeonato Nacional de Ciclismo y obtuvo el segundo lugar en la primera competencia ciclística urbana “La Clásica de Cantuña”. La bicicleta para Diana es todo un estilo de vida que comparte con sus estudios de Administración de empresas. A Diana la bici le ha permitido superar sus propios límites, asomarse a los espacios de reconocimiento en una actividad que siempre fue predominante de los hombres. Sin embargo, esta conocida deportista cree que su trabajo junto al de otras ciclistas ha permitido que cambie esta perspectiva y que ver a mujeres practicando deportes extremos no sea ninguna primicia.
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Agosto 2008 |
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