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El ciclo de Luigi Stornaiolo - Edición No. 22 |
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Por Patricia Yépez
Es verdad, Luigi Stornaiolo ya no anda en bicicleta, pero una vez tuvo una. La primera vez que montó una cicla, tenía ocho años y lo mordió un perro.
Eso nos contó en su taller, en donde escuchaba a Andrés Calamaro y en el cual también hay cuadros de bicicletas, como los que nos capturaron en su exposición antológica.
“La bicicleta de mi mamá (ver foto derecha) se llama así porque el cuadro se lo regalé a ella”. Y después de un silencio: “en bicicleta no puede haber camino a la dignidad, porque la dignidad es el camino”. También plasma y representa la congestión vehicular, “que produce congestión estomacal”, la vemos en algunos de esos lienzos que parecen pintados de un solo arranque de inspiración. El tiempo es cíclico, como las ruedas de las bicis que, según Luigi, son como gráficos de ondas propicios para ser pintados y plasmados eternamente en un lienzo. Aunque según Luigi, “la palabra es la enfermedad del pensamiento”, es a través de ella que nos transporta a su mundo poblado de frases de Emile Cioran y de todas las canciones, eventos, sueños y personajes que su increíble memoria almacena. Luigi Stornaiolo fue músico en su otra juventud, al igual que deportista, y ahora que posee ese especial talento, que lo convierte en uno de los grandes de la pintura ecuatoriana, dice que “para ser auténticos hemos de desechar cualquier talento que creamos tener”. Ese fue el espacio de nuestro singular tiempo con Luigi, en el que nos dio ganas de montarnos en sus expresivas e imaginarias bicicletas para salir y recorrer la ruta del Ciclopaseo, mientras nos dejamos llevar por las letras de Calamaro: “La moneda cayó por el lado de la soledad”, también cíclica y propicia para ser pintada.
Edición No. 22 • Enero 2006
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